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¿Nació Jesús en un establo?

En realidad, los evangelios que relatan el nacimiento de Jesús nunca mencionan la palabra “establo”. Se sabe que Belén era una ciudad muy pequeña, de no más de 500 habitantes. Es muy poco probable que haya tenido un hotel o posada, ya que ningún camino importante pasaba por allí.

La situación más probable

Lo más probable es que, por motivos del censo, todas las habitaciones principales en la casa de los familiares de José hayan estado ocupadas, y que tuvieron que alojarse en una habitación de la planta baja, al lado de donde estaban algunos animales de la familia. Sería muy raro en una cultura oriental enviar a una mujer en trabajo de parto a una cueva llena de animales.

El único elemento que tenemos en el texto es la palabra “pesebre” (Lc 2.7), que era un comedero de animales. Según textos de la época, era común que se acostara a los recién nacidos en un pesebre bien limpiado y arreglado con telas, ya que sus bordes servirían como las barandillas de una cuna actual. Es probable también que varias mujeres estuvieran ayudando en el parto.

¿De dónde surge el establo?

¿De dónde salieron algunas de las interpretaciones tradicionales del relato de la Navidad? Muchas proceden de escritos apócrifos del siglo II d.C., como el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio árabe de la infancia y el Pseudo-Mateo.

Este Santiago cuenta la historia del nacimiento y la vida de María, y continúa hasta el nacimiento de Jesús. De esta historia deriva la idea que tiene mucha gente de que María entró en trabajo de parto la misma noche que llegó a Belén, que Jesús nació en un establo, y que María no solo era virgen antes de que naciera Jesús sino que permaneció en ese estado toda la vida. Algunos de esos conceptos se infiltraron en los relatos tradicionales de los credos protestantes, católicos y ortodoxos.

Se atribuye a Francisco de Asís la creación del primer “pesebre viviente” en 1223. La aparición de los primeros “pesebres” para festejar la Navidad recién se narra en la historia alrededor de los siglos XVII y XVIII con el rey Carlos III. Los pequeños pesebres de figuras de arcilla que hoy conocemos comenzaron a fabricarse a inicios de siglo XIX, con la “sagrada familia”, los animales, la estrella, un ángel y los “tres reyes magos”.

Lo que realmente importa

Naturalmente, no tiene mayor relevancia el que Jesús hubiera nacido en una gruta, en un cobertizo para animales, o en una casa de alguna aldea, e indudablemente no vale la pena armar una polémica en torno a esos detalles. Lo crucial es que nació, que murió por los pecados del mundo y que todos tengan la oportunidad de enterarse de lo ocurrido.

Revista LA FUENTE

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