Frases célebres


“No mires nunca de dónde vienes, sino a dónde vas”
por - Braumarchais

Diciembre 21 2009

PALABRAS DE ALIENTO Y ANIMO: “El eco de la vida”.

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 Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando. Aaahhh! Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.

 Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí? ¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: Cobardeee…!

 El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá? El padre, sonriendo le dijo: – Hijo mío, presta atención.

 Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro! La voz respondió: ¡Te admirooo…!

 Volvió a gritar: ¡Eres un campeón! Y la voz le respondió: ¡Eres un campeónnn…!

 El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

 Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.

 Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo.

 Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando…

 Aprendí y decidí… Y así después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar… y decidí no esperar que llegaran las oportunidades, sino salir yo mismo a buscarlas.

 Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

 Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas mismas está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de tenerle miedo a fallar, o perder e empecé a tenerle miedo a no intentar ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganaba o perdía, ahora lo único que me importa es simplemente saberme mejor que ayer.

 Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. No llegar a una posición, sino mantenerme.

 Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es el derecho a llamar a alguien “Amigo”.

 Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una manera de vivir.

 Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas… aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar… ahora duermo para soñar.

Noviembre 02 2006

Deje claro qué es lo importante

Cada día a usted y a mí se nos otorga el don de ochenta y seis mil cuatrocientos segundos de tiempo, para utilizarlos donde nos parezca. No podemos llevarlos al día siguiente o alargarlos, en ninguna manera. Ninguno tiene más o menos que eso.

El tiempo frecuentemente parece duro e imposible de detener, especialmente cuando tenemos tantas cosas que podríamos hacer.

La teóloga Dorothy Bass dice que para muchos de nosotros “El tiempo continúa siendo una fuente no solamente de presión sino de culpa y juicio (…) Nos engañamos creyendo que si pudiéramos hacer todo, si tan solo pudiéramos atar los cabos, si aún alguna vez pudiéramos adelantar en algo, quedaría probado nuestro valor y estaríamos seguros”.

 

Stephen Covey en su libro “Liderazgo centrado en principios” titula un capítulo: “Lo principal es mantener lo principal como principal”. En otras palabras, quédese en la senda. Haga lo que es más importante. Pablo seguramente hubiera estado de acuerdo.

Para muchos de nosotros mantener las cosas principales como principales presenta un dilema significativo: ¿qué es lo principal? Sabemos que no siempre es fácil, especialmente si usted es su propio jefe y no tiene un superior que le dicte las prioridades.

Con frecuencia es útil preguntarse: ¿qué es lo más importante? ¿Qué es para esta compañía? ¿Y para mí? ¿Qué es lo más importante para esta semana? ¿Y para este día?

Sabemos que las interrupciones y otros asuntos de nuestras agendas estorbarán para distraernos. Debemos aprender a enfocarnos en aquello que es lo más importante.

El libro de Talien Medeirer sobre los principios de entrenamiento me enseñó por primera vez a hacerme tres preguntas muy útiles:

    *¿Qué es lo más importante hoy?

    *¿Qué debe quedar hecho hoy?

    *¿Qué es lo importante para el futuro?

Intente escribir estas preguntas en un diario o planificador del día, luego respóndalas. Hágalo diariamente, si puede. Inténtelo durante una semana.

Algunos días descubrirá que lo más importante es su salud. Otro, el descanso encabezará la lista. Otros días su matrimonio, el tiempo con la familia, oportunidades de servicio o crecimiento espiritual, pueden ser las más altas prioridades. Tal vez necesite pasar tiempo con uno de los integrantes del equipo. Otras veces ciertos proyectos claramente aparecerán al principio de la lista.

Personalmente, cuando comienzo mi día con estas preguntas, las reviso por la noche. Me relajo. Estoy calmo y me mantengo enfocado, y finalmente soy más productivo. No me desgasto con asuntos menores. De hecho, es ahora más fácil para mí reconocer aquellas cosas que entran en esa categoría.

Luego actúo en lo que realmente quiero y necesito hacer. Me encanta lo que Hyrum Smith dijo en su libro “Diez leyes naturales para manejar exitosamente el tiempo y la vida”: “Este simple concepto de asegurar que nuestras actividades diarias reflejan nuestros valores más profundos, es el concepto que ha marcado toda la diferencia en mi propia vida”.

Este proceso de determinar qué es lo más importante puede ayudar también a definir los valores de su organización o empresa.

Pregúntese: “¿Qué es lo más importante para nuestra organización? ¿Qué debemos hacer? ¿Qué es lo más importante para nuestro futuro?” Luego escriba la respuesta a cada pregunta y póngala en un lugar visible. Preguntarse estas cosas puede ser una gran forma de comenzar un nuevo año o proponerlo como enfoque para un retiro del liderazgo.

“El tiempo es neutral –dijo Winston Churchill– pero puede transformarse en el aliado de aquellos que lo atrapen y lo usen por completo.”

Secretos del liderazgo de San Pablo Esta habilidad de atrapar el tiempo probablemente comienza cuando se determina qué significa “por completo” para usted. Una vez que eso está claro, comprométase a lo que más valora. Creo que es bueno decir que nadie en su lecho de muerte declaró jamás: “Caramba, he hecho demasiadas cosas realmente importantes”.

Atrape su día y haga que el tiempo trabaje para usted en vez de trabajar usted para el tiempo.

Tomado del libro: “Secretos del liderazgo de San Pablo”,
                                     por Jeff Caliguire, Editorial Peniel