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LECTURAS DE MOTIVACION: Ayuda para superar la depresión (3)

LECTURAS DE MOTIVACION: Ayuda para superar la depresión (3): general

La Biblia muestra claramente que Dios advierte que tenemos estos sentimientos y que nos entiende cuando los sentimos. Quizás este hecho ya nos permita obtener alguna ayuda en relación con las depresiones: no necesitamos estar avergonzados de nuestros sentimientos. No son una mancha en nuestra apariencia ni un descrédito al nombre de “cristiano”.

 

Por otro lado, sin embargo, no debemos sentarnos en el banquillo de la autoconmiseración y lloriquear todo el día. Una ocasión en que mi esposa estaba algo deprimida le preguntó a uno de nuestros hijos adolescentes qué podía hacer. Después de unos instantes de reflexión, le dijo: “Por sobre todas las cosas, mamá, ¡haz algo! ¡No te quedes simplemente sin hacer nada!” Era esa justamente la recomendación que necesitaba en ese momento.

 

En cierta manera, cada uno es su mejor médico cuando se trata de curar la depresión. Conozco una mujer que a menudo sufre depresión sin que haya causas externas evidentes. Cuando se encuentra en este estado, no puede pensar ni actuar con claridad y objetividad, de modo que ha dispuesto para sí misma lo que denomina “equipo de emergencia para la depresión”. Como si se tratara de una receta médica, ha escrito indicaciones para sí misma diciendo qué hacer cuando esté deprimida. En primer lugar, tiene una pequeña cajita con tarjetas que contienen versículos especiales de la Biblia que expresan promesas y garantías. Saca una tarjeta y la lee en voz alta. Luego, se hace una buena taza de té y la bebe lentamente mientras escucha algún disco preferido. También tiene a mano un buen libro que ha tenido muchos deseos de leer, pero que ha reservado para esta ocasión. Después llama a una amiga y combina la visita a ella con una caminata al aire libre.

 

¿Percibimos que debemos tener al menos una pizca de autoestima para poder elegir este método de atacar a la depresión?

 

Ya he mencionado la infancia poco feliz y la crianza religiosa estricta que le produjo a Martín Lutero muchas dificultades para aprender a amarse a sí mismo. Amarse a sí mismo era para él la veta pecaminosa del hombre en su tendencia al egoísmo. Por lo que hemos aprendido hasta aquí en cuanto a la interacción entre la falta de autoestima y la depresión, no es de extrañar que Martín Lutero fuera un hombre profundamente afectado por la depresión. Precisamente por haberlo vivido está en condiciones de darnos buenos consejos. Me gustaría compartir algunas de sus sugerencias, agregando mis comentarios.

 

1- Evita estar solo. Lutero dice que la soledad es veneno para la persona deprimida, porque a través de la soledad el diablo pretende retenerla bajo su poder. “Hablen entre ustedes para que esté seguro de estar rodeado de personas”, pidió Lutero en una de sus “charlas”. Seguramente era en un momento en el que se sentía decaído.

 

2- Busca personas y situaciones que produzcan gozo. La alegría siempre agrada a Dios, aunque no sea de origen religioso. Disfrutar de una buena pieza teatara o de una película es tan legítimo como dar una larga caminata por un bosque.

 

3- Canta y haz música. Aquí Lutero enfatiza el compromiso activo necesario para que una persona haga música por sí misma, más que el simple hecho de escucharla. Una vez le aconsejó a un aristócrata abatido: “Cuando estés triste y descorazonado, simplemente dí: `¡Vamos, arriba! Debo tocar en el órgano una canción de alabanza para mi Señor.´ La Escritura nos asegura que Dios se deleita en el canto y en la música intrumental. De modo que toca las teclas y entrégate a cantar hasta que se pasen los pensamientos grises, como lo hacía David. Si el diablo continúa molestándote, repréndelo diciendo: `Vete Satanás, ahora debo cantar y tocar para mi Señor Jesús´” Otra vez, aquí Lutero se refiere no sólo a la música religiiosa sino a la música en general. Es realmente Dios quien escucha, y le damos gozo con nuestra ejecución, un gozo que regresa e ilumina nuestros propios y abatidos corazones.

 

4- Descarta los pensamientos sombríos. Lutero nos previene contra el peligro de quedar absortos en pensamientos sombríos o de desesperanza que tienden a mantenernos en insomnio o atacarnos apenas nos despertamos por la mañana. Nos aconseja reirnos del diablo, reprenderlo, pero no darle entrada por ninguna chance. “Pero lo mejor sería negarse a luchar contra el diablo. ¡Desprecia los pensamientos depresivos! ¡Actúa como si no los sintieras! Piensa en otra cosa y dí: `Está bien, Satanás, no me molestes. No tengo tiempo para ocuprme en tus pensamientos. Tengo que andar a caballo, tengo que salir de paseo, comer, beber y hacer otras cosas. Ahora debo estar alegre. Vuelve otro día.´”.

 

5- Confía en las promesas de las Escrituras. Estimulan a nuestra mente a pensar en forma positiva, como lo hacía la mujer que tenía el “equipo de emergencia para depresiones”. Los versículos que sabemos de memoria son los más útiles porque nos han ayudado en situaciones específicas. Son como cañas y cayados que nos confortan cuando caminamos por el valle de sombra de muerte, como dícen las palabras del Salmo 23.

 

6-Busca el consuelo de otros. En un estado depresivo, generalmente se hace una montaña de una topinera. Un amigo, en cambio, puede ver las cosas desde una perspectiva adecuada y reconocer el lado positivo que ahora no podemos ver. De la misma forma que es imposible levantarnos de un pantano asiéndonos de nuestros propios cabellos, necesitamos la ayuda de otros para rescatarnos del pozo de la deseperación. A la vez, debemos preguntarnos si somos el tipo de personas capaces de ofrecer ayuda a otros de la manera en que Dios envió ayuda a Elías: tocar, dar un abrazo afectuoso que infunda seguridad, buena comida, reposo en una habitación ordenada y silenciosa. Sí, hasta un ramo de flores puede ahuyentar la depresión.

 

7- Alabanza y acción de gracias. Estas son armas poderosas contra la depresión. Otra vez nos recuerda a Nabucodonosor, quien, al levantar los ojos hacia el cielo y alabar a Dios, se sobrepuso al depresión que lo había apresado. Ayuda mucho leer una lista de cosas por las que uno está agradecido y alabar a Dios en voz alta por ellas.

 

8- Piensa en otras personas deprimidas. Esta sugerencia llama la atención de parte de Lutero, pero para mí tiene sentido. Saca a la persona de su pena egocéntrica en la que se siente como si nadie en el mundo hubiera sufrido tanto como él.

 

9- Ejercita la paciencia contigo mismo. La palabra ejercita es importante y sugiere la idea de práctica o entrenamiento. Algunas veces debemos resignarnos ante el hecho de que la vida contiene valles y desiertos que simplemente deben ser resistidos. Tal como cualquier habilidad requiere ser aprendida, debemos aprender cómo perseverar durante esos períodos de crisis personal. Quisiera agregar una sugerencia de mi propia experiencia. La práctica de actividades físicas de cualquier tipo – aerobismo, danza o jardinería- son todos recursos excelentes para practicar la paciencia con uno mismo. Cualquier actividad que haga transpirar (no hay que olvidar el baño sauna tampoco) y que permita que la superficie del cuerpo “llore” produce una sorprendentemente rápida recuperación de la depresión.

 

10- Cree en la bendición que produce la depresión. También puede haber un lado positivo y fructífero en la depresión. Esta sugerencia final de Lutero contiene una intuición importante que quisiera comentar para concluir. (Continúa en la próxima y ultima entrega: “La gracia de la depresión”.)

 

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