marzo 06 2012

Superación Personal: ¡AFILA TU HACHA!

Tagged Under : , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

AFILA TU HACHA

general , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda
Esta historia la escuché hace mucho tiempo: había dos leñadores cortando árboles en una montaña. Uno de ellos trabajaba incansablemente, talando árboles, su objetivo era claramente cortar  mucho mas árboles que el otro leñador, de hecho , a veces oía que el otro leñador paraba y el continuaba, pensaba que al final del día el sería el mejor. 

Pero al final del día lo increíble es que no había cortado ni siquiera la mitad de los árboles que había cortado el otro leñador. ¿Pero cómo, si tu te detuviste muchas veces?. Era cierto,el segundo leñador, paraba continuamente para descansar unos minutos y se sentaba bajo la sombra de un  árbol.
El primer leñador no comprendía como él, trabajando sin parar durante toda la jornada, cortaba menos árboles que el otro leñador.
La clave de esta historia es que el segundo leñador, mientras descansaba; ¡Afilaba su hacha!
Esta imagen es muy importante, muchas veces se busca trabajar duramente pero no se obtienen buenos resultados. Es mejor detenerse por un instante y meditar en un buen método para lograr mejores objetivos en la vida,si es necesario prepararse, capacitarse, buscar nuevas herramientas, ¿hay que hacerlo!.
Así, al final del día, nos evitaremos un mal rato, un mal resultado, y por sobre todo nos evitaremos frustraciones innecesarias. Estas frustraciones muchas veces impelen a algunos a querer abandonar sus proyectos, que lo único que necesitan es detenerse por un momento y buscar una solución adecuada.
Por eso, en referencia al segundo leñador, debemos también nosotros afilar el hacha. Tener objetivos claros, bien definidos, y el resultado será exitoso y traerá gozo a tu vida.

 

general , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda

marzo 03 2012

Salud: Cada quince días perdemos una noche de sueño…

Tagged Under : , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

SOCIEDAD

Cada quince días perdemos una noche de sueño

Los españoles duermen 20 minutos menos diarios de media que hace un siglo, algo que, a la larga, puede tener consecuencias «muy negativas» en la salud

consejos para la buena salud , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda 

BMEUNIER (FLICKR)

Los españoles, al igual que el resto de la sociedad occidental, pierde, cada quince días, casi una noche entera de sueño, ya que, en la actualidad, duermen 20 minutos menos diarios de media que hace un siglo, algo que, a la larga, puede tener consecuencias “muy negativas” en la salud de las personas.

Así lo ha asegurado el experto en Medicina del Sueño, Gonzalo Pin, que ha explicado que este problema de sueño deficitario crónico afecta a todas las edades, desde los lactantes hasta quienes ya han terminado su vida laboral. “La mitad de los adolescentes duermen hoy en día menos de las nueves horas recomendadas, alrededor de ocho diarias, lo que afecta, en gran medida a su rendimiento escolar”, señala Pin. “Según datos de la Comunidad Valenciana, el 4,2 por ciento de los estudiantes se duerme en clase entre dos y tres veces por semana”, puntualiza.

Aunque, actualmente los expertos no disponen de estadísticas estatales sobre el número de horas de sueño de cada sector poblacional, el especialista señala que la introducción de aparatos electrónicos en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, los horarios laborales muy largos y la vida sedentaria contribuyen a dormir “menos de lo que toca”. “La infancia y la madurez son las etapas en las que hay más déficit de sueño”, destaca.

Según el experto, la diferencia del horario por el que se rige la población española, respecto al de los europeos, es una de las claves que explican la descompensación en la calidad y cantidad del descanso de los españoles. “Cenamos y nos acostamos más tarde que los europeos pero, sin embargo, tenemos el horario laboral de Europa, las empresas comienzan su actividad a las 8 de la mañana, por eso dormimos menos”, añade. En este sentido, rompe el mito de que los españoles son el emblema de la siesta pues, según advierte, aunque existe la “creencia errónea” de que son los que más siestas duermen y más tiempo dedican a ella, son los alemanes quienes se sitúan a la cabeza de esta práctica.

Dormir en función de la edad

“El número de horas de sueño recomendadas varía mucho en función de la edad de la persona”, dice Pin, que explica que los recién nacidos deben dormir alrededor de 17 horas, una cifra que va disminuyendo con el crecimiento. “Los preadolescentes, de entre ocho y diez años, tendrían que dormir cerca de ocho horas largas, mientras que con la llegada de la adolescencia se incrementan las necesidades de sueño, hasta las nueve horas”, subraya.

Por su parte, con la tercera edad, esta demanda del cuerpo disminuye. “Las personas mayores tienen suficiente con seis horas”, matiza. Entre los aspectos que influyen en la calidad del sueño, el especialista destaca la incidencia que el sobrepeso y la obesidad tienen en las alteraciones nocturnas. “La obesidad y el déficit de sueño son dos enfermedades que se retroalimentan, por eso la alimentación es clave para dormir bien”, apunta.

Asimismo, afirma que existen otros factores “íntimamente relacionados” con el sueño como la vida sedentaria, la escasez de ejercicio físico, el estrés, los problemas generados por las épocas de crisis, el alcohol o el tabaco. “Dormimos conforme vivimos y vivimos conforme dormimos”, recalca. En este sentido, explica que el alcohol, a pesar de ser un inductor del sueño, lo fracciona. “Una persona que ha bebido tiene más facilidades para conciliar el sueño y puede dormir profundamente las dos primeras horas, pero después hay muchas interrupciones. Lo mismo ocurre con el tabaco, que a pesar de que disminuye la ansiedad de los grandes fumadores, es un gran fraccionador del sueño”, subraya.

Finalmente, Pin ofrece una serie de consejos para las personas que sufran de insomnio o presenten especiales dificultades para dormir. En esta línea, advierte la importancia de conseguir la temperatura adecuada en el dormitorio (entre 19 y 22 grados), la luz adecuada, cambiar la posición del colchón cada cierto tiempo y controlar los ruidos. “Todo lo que induce al acto de vigilia interfiere negativamente en el sueño y afecta más a las personas especialmente sensibles”, recalca. No obstante, el experto insiste en que “dormir no es lo más importante del mundo”, por lo que es fundamental no agobiarse por ello y comenzar a modificar poco a poco los hábitos que puedan mejorar la calidad del mismo.

EP / MADRID
Día 14/03/2011 - 14.31h
Fuente: ABC.es
consejos para la buena salud , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda

febrero 29 2012

Motivación Personal: Un Dia Decidí Triunfar

Tagged Under : , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Un dia puede ser como otro cualquiera. Pero la verdad es que para ti puede ser diferente. Podemos cambiar cualquier situación si tomamos una decisión. La vida es una suma de decisiones. Y claro… corremos el riesgo de equivocarnos. Pero cual es el valor de la vida si no lo intentamos?

Hoy tienes que tomar una decisión. ¡Que serás un triunfador!

autoestima y superacion personal , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda

febrero 26 2012

El impactante discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford

Tagged Under : , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Hay cosas que vale la pena re-leer…

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford

En un correo, de esos que parecen cadenas, me llegó este texto, se trata de un discurso que diera Steve Jobs en la Universidad de Stanford en el 2005. En este discurso Steve nos cuenta 3 interesantes e imperdibles historias. Recomiendo que lo imprima y lo lea una y otra vez. Es así de importante. 

historias de superacion , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda
————————————— 

Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestro comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué.

A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.
Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.
La primera historia versa sobre “conectar los puntos”.
Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera.
Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.
Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.
Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:
“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”
“Por supuesto”, dijeron ellos.
Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.
Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.
Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.
En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.
En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.
Me encantaba.
Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Os daré un ejemplo.
En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.
Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.
Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.
Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.
Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.
Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.
Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.
Y me despidieron.
¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?
Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.
Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.
Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley].
Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.
No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.
Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.
Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.
El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.
No os conforméis.
Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.
No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.
Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.
Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.
Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.
Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico.
Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.
Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir.
Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.
Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.
No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.
No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.
Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.
De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.
Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.
Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad.
En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:
“Sigue hambriento. Sigue alocado”.
Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.
Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso a vosotros.
Seguid hambrientos. Seguid alocados.
Muchísimas gracias a todos.

 

historias de superacion , pensamientos de autoestima, frases de superacion personal y mensajes de autoayuda